Proyecto de Convivencia

Implementación Vivencial

El ciclo de gestión es un proceso de creación formado por los estados existenciales de Ser à Hacer y à Tener. Se denomina ciclo pues se trata de un proceso continuo e interrumpido que visita en forma repetitiva y ordenada todos los estados: ser, hacer, tener, ser, hacer, tener… hasta que el individuo está satisfecho con el resultado y da por terminado el proceso. Definimos los tres estados existenciales así:

 

Ser

Este es el estado inicial del ciclo. Durante este estado, formamos en nuestra mente una escena ideal de nuestro sueño realizado. La clave de este estado es la decisión; el ser decide que desea alcanzar una meta, y para hacer más fuerte su determinación, visualiza el resultado final y visualiza los pasos necesarios para llegar hasta allá.

 

Aprender a decidir ser es la clave de los logros humanos. Es aprender a visualizar una meta tan claramente que se sienta que ya es realidad; es tener fe.

 

Hacer

La decisión ha sido tomada, el individuo asigna las prioridades y recursos necesarios e inicia a recorrer el camino trazado.

Uno a uno, los pasos proyectados deben realizarse. Usualmente el camino es duro y lleno de dificultades; entonces, la solución es regresar al Ser, reafirmar la decisión tomada y revisar el plan de acción para luego continuar con el Hacer (trabajar, trabajar y trabajar).

 

El estado de Hacer requiere de una continua revisión del avance logrado contra los resultados deseados; la corrección permanente del rumbo para garantizar que el resultado final sea acorde con la meta propuesta.  El proceso continúa hasta que se logra llegar al final de la fase actual del plan.

 

Tener

Al proponerse una meta, el individuo ansía llegar al resultado postulado; él desea “tener” el fruto de sus sueños; por tener estos resultados fue que se formuló el sueño en primera instancia, así que este es el momento del triunfo.

 

Para reconocer que se llegó a la culminación del sueño se requiere de haber definido muy claramente la meta final. Si no ha habido claridad suficiente, es posible que se dé por concluido el proceso antes de que realmente lo esté, con lo que los resultados obtenidos serán mediocres, o peor aún, la persona continuará avanzando sin rumbo claro, dará vueltas en círculo alrededor de un punto no muy bien determinado, introducirá continuos cambios al proceso y nunca lo dará por terminado.

En este momento, es importante reconocer el logro alcanzado; dar por terminada la fase que se recorrió y disfrutar en lo profundo del éxito alcanzado. Aprender a Tener implica valorar los logros y simultáneamente, el esfuerzo, trabajo y aportes de colaboradores y propios.

ANOMALÍAS

Cuando el ciclo de gestión no se realiza en el orden adecuado, se presentan anomalías que nos advierten de posibles errores en su realización.

Tener sin Ser

Se caracteriza por tratar de obtener los resultados finales siguiendo la ley del menor esfuerzo. Las personas que logran resultados sin realizar el ciclo usualmente dilapidan o desaprovechan lo conseguido – ganadores de loterías, títulos académicos comprados, robo, estafa, etc.

Hacer sin Ser

Actividad desaforada y desordenada que nunca alcanza ningún objetivo. Si no se fijan objetivos, obviamente jamás se alcanzarán, como la frase de Alicia en el país de las maravillas: “… amigo gato, estoy perdida. Podrías decirme qué camino debo tomar? Eso depende en buena parte de a dónde quieras ir! le respondió el gato”.

Ser sin Hacer

Estado de ensueño. Soñadores enfermizos que nunca logran nada. Requiere de afianzar la decisión, trazar planes realizables y dar el primer paso (seguido por el siguiente, y así sucesivamente).